Pocos jugadores representan tan bien la magia del fútbol de potrero como Willington Ortiz, el delantero nacido en Tumaco que se convirtió en una de las máximas figuras de Millonarios en los años setenta.
Ortiz llegó a Bogotá en 1971, con apenas 15 años, después de haber sido rechazado por América de Cali y Deportivo Pereira por su contextura física (medía 1,66 metros). Fue el veedor Jaime Arroyave quien lo descubrió en un torneo mientras buscaba a otro jugador, y el técnico Gabriel Ochoa Uribe —la misma leyenda que luego dirigiría al Ballet Azul de los años ochenta— lo convirtió en puntero derecho. Su debut con Millonarios no pudo ser más soñado: anotó el gol de la victoria ante el Internacional de Porto Alegre, nada menos que en El Campín.
Conocido como "Willy", "el Negro" o, con los años, "el Viejo Willy", Ortiz ganó su primer título con Millonarios en 1972 y disputó las Copas Libertadores de 1973, 1974, 1976 y 1979, formando parte de la recordada delantera BOM (Brand, Ortiz y Morón). Encarador, explosivo y capaz de resolver partidos con una gambeta en soledad, muchos cronistas de la época lo compararon por su calidad de regate con el mismísimo Diego Maradona.
En 1981, ya en Deportivo Cali, anotó el gol que clasificó a ese equipo a la segunda fase de la Copa Libertadores en Buenos Aires, y a partir de 1983 brilló en América de Cali, donde ganó cuatro títulos y disputó tres finales de Libertadores antes de retirarse en 1988. También vistió la camiseta de la Selección Colombia.
Años después, el propio Ortiz resumió lo que significó su paso por Millonarios bajo las órdenes de Ochoa Uribe con una frase que quedó para la historia: "Yo fui la obra maestra del Médico".
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Fuentes: El País (Cali) — entrevista y perfil histórico de Willington Ortiz — y 100libroslibres.com (referencia de los títulos de Millonarios en 1972 y 1978).