El nombre de Millonarios no nació en una sala de juntas ni fue idea de sus fundadores: empezó como un apodo. Las raíces del club se remontan a 1937, cuando un grupo de estudiantes del Colegio Mayor de San Bartolomé, en Bogotá, fundó el Club Juventud Bogotana. En 1939 el equipo cambió de nombre a Club Municipal de Deportes.
El giro llegó a comienzos de los años 40: el club empezó a ganar fama por su capacidad para contratar jugadores de gran nivel, algo poco común para la época en el fútbol colombiano. Por esa razón, la gente y la prensa empezaron a llamarlo “Los Millonarios”, en referencia directa a lo que costaba armar ese equipo. El apodo caló tanto que terminó reemplazando por completo al nombre original, hasta convertirse en el nombre oficial del club.
La fundación oficial, ya bajo el nombre con el que se le conoce hoy, se dio el 18 de junio de 1946. Pocos años después, en la década dorada de los 50, el apodo “Millonarios” se volvería aún más literal: el club fichó a estrellas como Alfredo Di Stéfano y Adolfo Pedernera en plena época de El Dorado del fútbol colombiano.
Con los años llegaría también el otro gran apodo del club, “el Embajador”, ligado a sus giras internacionales —una historia que ya contamos en detalle en una nota anterior de este blog—. Pero el primero, el que le dio nombre al equipo, nació simplemente porque Millonarios jugaba, literalmente, como un equipo de millonarios.
Si el nombre nació por invertir en los mejores jugadores, hoy la hinchada también puede invertir en su propio estilo azul: gorras, stickers, pulseras y portacelulares de Millonarios están disponibles en La Página Embajadora.
Fuentes: Win Sports (historia oficial de Millonarios FC).