Todos lo llamamos "El Campín", pero el nombre completo del estadio donde Millonarios hace de local desde hace décadas es Nemesio Camacho El Campín. ¿Y quién fue ese hombre al que la casa del Embajador le debe su nombre?
La historia se remonta a 1936, cuando el entonces alcalde de Bogotá, Jorge Eliécer Gaitán, destinó recursos para construir un estadio con miras a los Juegos Bolivarianos. Faltaba, eso sí, el terreno. Fue ahí cuando Luis Camacho Matiz, un bogotano dueño de grandes propiedades y accionista del tranvía de la ciudad, decidió donar un lote al occidente de Chapinero para la obra. Su única condición fue que el estadio llevara el nombre de su padre: Nemesio Camacho.
El estadio, diseñado por el ingeniero Luis Eduardo Mora con capacidad para 23.500 espectadores, se inauguró el 15 de agosto de 1938 con un Colombia vs. Ecuador (derrota 1-2 para la Selección), como regalo a Bogotá por sus 400 años. Desde entonces, El Campín ha pasado por varias remodelaciones que lo transformaron en el coloso que conocemos hoy: la reforma de 1951, que elevó el aforo a 45.000; la de finales de los años 60, que trajo la iluminación nocturna; y una de las más recientes, de cara al Mundial Sub-20 de 2011, que modernizó camerinos, palcos e iluminación.
Lo curioso es que el origen de todo este terreno está entrelazado con la propia historia de Millonarios: el antiguo Club Deportivo Municipal, nacido al calor de aquellos Juegos Bolivarianos, fue la semilla de la que salieron Millonarios, Santa Fe y los desaparecidos Taxis Rojos. Casi noventa años después, esas mismas tribunas siguen vistiéndose de azul cada vez que el Embajador sale a la cancha.
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Fuentes: Alcaldía de Bogotá / IDRD (historia oficial del estadio El Campín en sus 82 años).