Cuando se habla de los arqueros que marcaron la historia del fútbol colombiano, un nombre aparece siempre entre los primeros: Efraín "El Caimán" Sánchez. Su historia con Millonarios arrancó en 1944 y lo convirtió, con el paso de los años, en una de las figuras más respetadas del club y del país.
El apodo "El Caimán" no nació en Colombia, sino en Argentina: lo recibió cuando llegó a jugar con San Lorenzo en 1948, en referencia a una canción popular de la época. Sánchez fue, de hecho, uno de los primeros futbolistas colombianos en abrirse camino en el fútbol argentino, allanando el terreno para muchos compatriotas que llegarían después.
De vuelta en Millonarios, y ya en la recta final de su carrera, Sánchez vivió un episodio particular en 1964: se coronó campeón con el club combinando los roles de jugador y entrenador al mismo tiempo, una hazaña poco común en el fútbol de cualquier época.
Su legado no se quedó en las canchas como jugador. Como técnico de la Selección Colombia, dirigió al equipo nacional en el Mundial de Chile 1962, donde el combinado cafetero protagonizó uno de los partidos más recordados de su historia: el histórico empate 4-4 ante la Unión Soviética. Más adelante, en 1975, llevó a Colombia hasta la final de la Copa América. Hoy se le reconoce como un precursor de los grandes arqueros colombianos que vendrían después, como René Higuita, Óscar Córdoba y David Ospina.
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Fuentes: Wikipedia (Efraín Sánchez), Vanguardia ("Adiós Caimán, un emblema del fútbol nacional").